Estuve pensando en el título de esta entrada prácticamente desde que tomé la decisión de abandonar vilmente a mis pollos. Ya lo había venido considerando desde septiembre pero me dije que tenía que esperar prudentemente hasta final de año, y es que bueno, como ya sabes, me faltan escasos días (dieciocho pa' ser precisos) para terminar por fin como desvirtuadora de mensajes profesional, además tengo que entregar mi tesis (ya completa, hazme el favor) el sábado que viene y evidentemente buscar un nuevo trabajo.
Tal vez me tomaré lo que resta del mes para sacar mis pendientes y ya con sábados libres entonces y sólo entonces sabré si dejo de ser del Grupo de los 12 al que gentilmente me invitó Felipillo y no me refiero al de Mafalda.
Pero como de costumbre me he detenido a dejar testimonio de mi paso por la red y de mis aventuras y desventuras (como si fueran tantas), y bueno, pasarte el chisme al costo, o nomás desahogarme, como sea.
En más noticias de la sorpresa, finalmente le encantó y todo salió bien.
Y en lo de mis pollos, pues qué te digo, me siento un tanto nostálgica (aún hoy) porque la verdad es que era algo que me gustó muchísimo hacer y que me abrió un panorama totalmente desconocido, descubrí habilidades (o desarrollé) que no me imaginaba que algún día serían mías y como que quería despedirme de todos mis niños con propiedad, pero al final me dijo el inge algo que fue muy cierto: me despedí sólo de los que tenía que hacerlo, el resto... al resto que su Dios los bendiga y los cuide. La verdad es que desde la entrada triunfal de las pollas, pero antes con el cambio de administrativa se generaron por ahí algunos conflictillos y cuando ya no estás a gusto es simple: ya no estás a gusto, jejeje. Porque como dijera aquel, lo que de allá pa'cá es bajada, de acá pa'llá es subida (se oye más simpático cuando lo dice Ric jejeje).
Además era temporal.
Ya no quiero seguir racionalizando pero como que medio me estaba haciendo falta hacerlo. Dejar la cosa esta y por fin, ¡POR FIN! dejar de estar pensando todos los rebenditos días "y ahora qué carajo preparo", entrar al súper por algo que bien puedes transportar en una mano sin necesidad de bolsa, o sea, dejar de tener que empujar el carrito, no sé, todas esas cosas que eran parte de la rutina y que finalmente haré en lo sucesivo sólo porque realmente lo deseo es... ¡ahhhh! ¡liberador! Todavía tengo que acostumbrarme a entrar al súper y dejar de repasar mentalmente la lista "vegetalesfrutascarneslácteoscerealescreoquefaltacaféputamadreelazúcarestácarísimaahperovuelvenavotarporelpan,hijosdesupueblo,quémefalta,salchichasjamónquesocreoqueyaseacabóahquelayamevoysinlastortillas..." etc., etc., etc.
El no sé qué día que estábamos en Pinotepa fui al superama que está frente al zócalo (que pal caso creo que es el único) a comprar parque, ya sabes, bebestibles y fumestibles y me quedé en blanco, no sabía para donde caminar... Me quedé como Sepalabola! de Pavlov totalmente condicionada a ir a donde las legumbres primero, chale... Pero bueno, cuestión de acostumbrarse... o desacostumbrarse.
En fin, mientras dejo de ser del Grupo de los 12 (millones de desempleados) aquí seguimos, al pie de... pues del cañón no, porque cuál, si soy pacifista, bueno, meneando la pluma y el abanico como toda una señora baronesa, pensando tortuosas maneras de seguir dando sorpresas y por supuesto, totalmente (ajá, sí, cómo no, procrastinadora de... veras) entregada a la elaboración de mi tesis, el proyecto de relaciones públicas, las tareas de Berenais y las de Mario Panchito (que no escribió libro alguno), también tengo que actualizar mi registro de instructor y legalizar algunos documentos, así que por pendientes no paramos. Ahh... y todavía tengo que ir por lo de mis pollos, porque mi niño necesita su licuadora para hacerse sus chocomiles de nutella. Y como que creo que desde la semana pasada tenía que haber ido a terminar las cuestiones administrativas, pero pos como andaba de vacaciones ni me acordé, hasta hoy.
Bueno, ya me voy porque ha llegado Maggy (neta que la voy a extrañar como asistente) y pos hay que ponerse amarillos con los finiquitos.
Besos, vales mil, never cheinch.
PD. Toqué ésta, no ésta.
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