lunes 12 de abril de 2010

De viajes y algo más



Cuando se es, se es, de eso no cabe la menor duda.

Hace algunos ayeres que se nos ocurrió la genial idea de redactar sendo documento tipo manual que nos sirviera para recorrer la campiña morelense con datos curiosos y harto interesantes como donde está el ADN de Yisus Craist que es justo donde nos comimos treinta sopecitos entre Coco, Ric y la que escribe, y cosas por el estilo. Ah, y donde está el punto exacto donde debes recargar tu celular. Dónde comes rico y barato, dónde está la desviación a Tt a donde por cierto no hemos ido porque no la hemos jayado y por supuesto, qué de maravilloso tiene Tlaya a ver si Coco se convence y por fin accede a ir.

Otro dato curioso es qué hay en Amatlán, además del cerro de la ventana, y que no es precisamente dar vueltas siguiendo a una camioneta verde melitar que está igual de perdida que tú. O más bien, desorientada, eso de perdida sonó bastante poco lindo.

El caso es que pensando en esto hemos ido recabando algún material, de manera harto informal pero sustanciosa, o al menos eso creo... El problema es que están guardados en la memoria y ninguno de los tres la tiene.

Sin embargamente pasa otra cosa curiosa, como sabes, los viajes ilustran, una vez que sales de tu pueblo descubres que en realidad Cuernavaches sí está bonita y viajar por Morelos es mucho más sencillo que hacerlo por el bajío.


Ahora que nos han mandado a darnos una vuelta por la tierra de la cajeta y las fresas hemos descubierto con horror (y no lo digo a manera de exagerancia) que desorientarte es más fácil que una... iba a hacer un chiste malo pero no vaiga a ser la de malas.. Bueno el caso es que es rete fácil.



Ok, ok, seguro habrá quien tiene mucha experiencia viajando y sabe que tomar la caseta es lo más sensato, así como seguir el camino y calcular el presupuesto que proponen en "Traza tu ruta" de la SCT pero finalmente los consejos de mami Ric fueron muchísimo y por mucho más sabios que los de la SCT, el problema empezó cuando nos topamos con la salida a Querétaro y descubrimos que tienen la pésima costumbre de avisar dónde debes dar vuelta en el punto preciso donde ya no puedes retornar... O sea.. cuando siguiendo la indicación te fuiste de frente (y no precisamente de bruces)  y resulta que en realidad tenías que tomar la lateral, misma que presenta orondamente su letrero a mitad de camino... Y además lo de "Traza tu ruta" resultó no ser tan útil después de todo.

Finalmente llegamos, y otra vez nos extraviamos buscando la hospedería, misma a la que era muy sencillo arribar si primero te sigues de fresa dos kilómetros y luego te das vuelta en uvas los mismos dos kilómetros y doblas a la derecha en una cuadra bastante absurda pero que te da la oportunidad de conocer el Bar "La Conchita" donde, me imagino, deben ser bastante... ¿cómo se dice? amables, solícitos, atentos y educados... Y hasta aquí con mi patanería sobre el nombre de dicho Bar. (Me imagino que ahí si... jajaja ya pues... no puedo)


Llegar a donde teníamos que llegar pues, no fue tan difícil, pero a la señorita se le tenía que ocurrir la genial idea de ir a turistear y nos largamos a San Miguel, a Guanajuato y a Irapuato, bueno, ahí no fue a turistear, de por sí la escala estaba marcada, y nunca conocimos Celaya, algo tipo como cuando me mandaban a Ixtapa y a Acapulco a chambear y jamás vi la playa. Ah, y a Querétaro también. Es decir, también fuimos a Querétaro a turistear.


Por eso ahora me dije: "de menos tengo que conocer los sitios de importancia histórica aprovechando que vienen los centenarios, a ver si se me pega algo de cultura", pero qué crees... que en Guanajuato no hay nombres de calles, bueno, sí hay... pero chiquitos y escondidos, como todos en el bajío, y el mapa que te regalan/venden en la entrada no tiene puntos de referencia realmente útiles. Es como la señora que habla para pedir una ambulancia y te dice: "cuando venga sobre la principal, da vuelta para acá, y ahí en el portón está un perro negro echado" y luego se quejan de que no lleguen al servicio...

Total que en dar la vuelta donde no se debe perdimos horas pero nos divertimos jugando a "vocho amarillo" ampliado, renovado y por supuesto recargado, mismo juego que fue bastante útil para ilustrar cómo es una contusión, o dijera aquel, una "herida contusa".

Lo que sí jamás voy a olvidar fue el momento crucial donde dije "Aquí está la salida a Toluca... ¿si nos vamos por aquí? creo que debe ser más fácil/rápido". Craso error... El regreso de Celaya a Cuerna se prolongó de cinco a nueve horas... Ya no quiero ir a Toluca...




Pero trajimos cajeta. Te dejo una probadita para que veas que no me olvido de los cuates.





¡Ohhhh! Y en Celaya todavía pasa el tren... después de años de no ver uno funcionamiento fue como LA EXPERIENCIA... pero que el tren te despierte a las cuatro de la mañana ya no es bonito.




Besos y felices viajes.

1 comentarios:

Itza dijo...

Si es genial eso de los anuncios, como en Pinotepa te avisan "Tope" porque ahi esta el tope...